Guerras Carlistas

Las guerras carlistas fueron una serie de contiendas civiles que tuvieron lugar en España a lo largo del siglo xix. Se debieron, por un lado, a una disputa por el trono, y, por el otro, a un enfrentamiento entre principios políticos opuestos.

Los carlistas, que luchaban bajo el lema de «Dios, Patria y Rey», encarnaban una oposición reaccionaria al liberalismo y defendían la monarquía tradicional, los derechos de la Iglesia y los fueros, mientras que los liberales exigían hondas reformas políticas por medio de un gobierno constitucional y parlamentario.

Cronología

  • Primera guerra carlista (1833-1840): grave derrota carlista en Luchana en 1836. La guerra acaba con el “abrazo de Vergara” entre el general Espartero y el general Cabrera en 1839.
  • Segunda guerra carlista (1846-1849).
  • Tercera guerra carlista (1872-1876).

Tercera Guerra Carlista

La Tercera Guerra Carlista se desarrolló en España entre 1872 y 1876 entre los partidarios de Carlos, duque de Madrid, pretendiente carlista con el nombre de Carlos VII, y los gobiernos de Amadeo I, de la I República y de Alfonso XII.

En marzo de 1870 Ramón Cabrera presentó la dimisión como jefe político y militar del carlismo por creer que no se daban las “condiciones razonables de alcanzar el triunfo por las armas” y no querer exponer a España a una nueva guerra civil. El pretendiente, que llevaba meses preparando la insurrección desde el exilio estableció el 21 de abril de 1872 como la fecha para el comienzo de la sublevación.

Esta guerra carlista se desarrolló sobre todo en las Provincias Vascongadas y Navarra. La restauración de los Fueros por el pretendiente en julio de 1872, abolidos por los decretos de Nueva Planta por Felipe V, influyó en la fuerza del levantamiento en Cataluña y en menor medida en Valencia y Aragón y algunas partidas poco activas por Andalucía, así como el resto del territorio peninsular, especialmente en áreas montañosas donde practicaban el bandolerismo ante su marginalidad y escasa eficacia a la hora de establecer un vínculo con el pueblo que facilitara su actividad guerrillera.

Cronología de la tercera Guerra Carlista

1872Las tropas carlistas se enfrentaron a los sucesivos gobiernos de Amadeo I, de la I República y de Alfonso XII. Dificultades para consolidar un gobierno y estructuración territorial del Estado. Cataluña y el País Vasco coparon en esta tercera ocasión la geografía militar carlista.
1874Tras un sinfín de choques armados, en 1874 tiene lugar la Restauración de la Casa de Borbón, en torno a la figura de Alfonso XII, hijo de la destronada Isabel II. Esto puso de relieve la secular inutilidad del empeño carlista por acceder a la corona de España.
1876La guerra finalizó en 1876 con la conquista de Estella, la capital carlista y la huida a Francia del pretendiente carlista al trono, Carlos VII, que cruza el puente de Arnegui rumbo al exilio con un histórico “Volveré” nunca cumplido. Hubo algunos intentos posteriores de sublevación, aprovechando el descontento por la pérdida de las posesiones ultramarinas en 1898, pero no tuvieron éxito.

El Sitio de Bilbao

Las tropas del pretendiente Carlos María de Borbón sitiaron durante más de dos meses la plaza vizcaína, con el fin de hacerse con su importante posición comercial, necesaria para mejorar la economía carlista.

Durante el asedio los carlistas bombardearon sin piedad la ciudad, sin respetar lugares como iglesias u hospitales, siendo criticados ampliamente por la prensa europea.

El sitio

Los bombardeos comenzados el día 21 de febrero de 1874 dieron paso a asaltos carlistas a las posiciones defensivas de la ciudad.

El día 25 los republicanos intentaron romper el cerco por Somorrostro, sin éxito. Más adelante, una nueva exitosa defensa carlista en Somorrostro, que fue además el más sangriento enfrentamiento de la guerra más de 8000 bajas entre ambos bandos puso contra las cuerdas a los defensores.

La situación empeoró con la toma de Tolosa por el pretendiente, que dejó a San Sebastián, Fuenterrabia e Irun como últimas posesiones republicanas en Guipúzcoa.

A pesar de las victorias carlistas, Serrano disponía de 48 batallones: un tercer intento de romper el cerco sería demasiado arriesgado para don Carlos.

A finales de marzo, la muerte del general carlista Ollo causó un importante golpe moral entre las tropas, que admiraban al veterano comandante.

En abril el hambre empezó a ser un problema para los defensores, que ya solo esperaban la llegada de refuerzos.

En un último intento por romper el cerco, el día 29 de abril los republicanos atacaron el alto del Montaño, en Somorrostro.

La confusión entre los carlistas fue máxima, los errores se multiplicaron en el bando carlista. El 30 cayó Sopuerta y se mandó la retirada de Somorrostro.

La derrota carlista era ya segura. Dorregaray ordenó la retirada y el 1 de mayo el último batallón carlista abandonó el cerco. Al día siguiente los gubernamentales entraron en la villa, triunfantes. ​

Medalla acuñada en memoria de los defensores de Bilbao del sitio de 1874.

Circular, de bronce, figurando en el anverso alegoría formada por una imagen de matrona sedente representando a la Villa de Bilbao asistida por el dios guerrero Marte y la leyenda “Honor, Patria y Libertad”.

El reverso de la medalla lo ocupa la inscripción “Bilbao a sus defensores – Sitio de 1874” rodeada por una corona formada por ramos de roble y palma.

En el escudo de la matrona se puede ver el escudo de Bilbao, con el puente y la Iglesia de San Antón, los lobos, que provienen del escudo del fundador de Bilbao.

Como curiosidad sobre el escudo de la Villa, este se suele presentar con corona, que es debida a Fernando El Católico, en el año 1475, cuando otorgó a Bilbao el título de “Noble Villa”.

Tras recibir Bilbao tres sitios en 1836 y en 1837, la villa recibe el título de invicta, y en honor de los que murieron defendiéndola se le añadió una orla de palma al escudo.

Tras recibir el cuarto sitio en el año 1874 (motivo de la pieza que estamos comentando), se le añadió al escudo una rama de laurel en honor a los héroes caídos de esa fecha. De este modo se completó una composición que, aún con ligeros cambios estéticos, se ha mantenido fiel hasta el día de hoy como escudo de Bilbao.

Bibliografía

https://bilbaosecreto.com/escudo-bilbao-historia-por-que-es-asi/

https://www.debilbaopues.com/el-escudo-de-bilbao/

https://ww.es.freejournal.org/7013174/1/sitio-de-bilbao-1874.html

Medalla. Imagen de elaboración propia