388-83Antecedentes

La primera revolución industrial acontecida en Inglaterra entre 1790 y 1830 es un fenómeno de la historia económica mundial que aún suscita varias incógnitas y mucho interés.
Esto es debido a que este cambio paulatino de la sociedad y de la estructura económica inglesa es el principal factor detrás de la hegemonía económica mundial de dicho país en el siglo XIX, y es la causa de una serie de cambios sociales de envergadura que llegan hasta el mundo que hoy conocemos.
Tengamos en cuenta que en 1789 había tenido lugar la Revolución Francesa. Como consecuencia de la misma se evoluciona de una sociedad teocrática a una más humanística, en la que se da realce a la ciencia, investigación, experimentación, lo que hace avanzar los diseños de maquinaria, y fabricación.
Inglaterra tenía colonias aún por explotar, grandes cantidades de carbón. Poseía la mano de obra, y la materia prima. Comienzan a florecer las fábricas. Como en las ciudades existía la posibilidad de ganar más dinero, los campesinos británicos iban emigrando en busca de trabajo a las incipientes factorías, minas, forjas, fundiciones.
Esto supone la necesidad de emitir moneda circulante de valor medio y bajo para pagar salarios a los obreros, y para que estos dispongan de fracción pequeña de moneda con la que comprar el pan, bebida, ropa en sus lugares de trabajo. Además no todas las fábricas o minas se ubican en ciudades grandes, con sucursales bancarias. Muchas veces están alejados, y tener “cambios” para gastar es una necesidad.
Por otra parte, el estado del arte industrial avanzaba rápidamente, y se estaban diseñando máquinas que ya apuntaban a la fabricación en serie, por lo que se avecinaba la posiblidad de comprar objetos seriados, con precios no excesivamente caros, lo que reforzaba la necesidad de emisión de moneda de bajo valor.

Política monetaria inexistente

La Real Casa de moneda no realizó monedas de cobre durante 48 años, desde 1773 hasta 1821. Jorge III habia interrumpido la acuñación de moneda en 1775. Consideró que no circulaban, así que no hacían falta. Además creía que había demasiadas falsificaciones (se estima que en 1786 dos tercios de la moneda circulante era falsa, y casi ninguna de las monedas de plata que se manjaban era auténtica), así que limitando la acuñación de moneda legal, las falsas se gastarían, porque no quedaría más remedio.
Por otra parte los falsificadores habían aprovechado la emisión de moneda de curso legal, para hacer de cada pieza dos o tres falsas, con menos peso, duplicando o triplicando sus ganancias, con las de plata e incluso, con las de cobre. Las grandes ciudades estaban a rebosar de monedas, sobre todo “malas”. Las pequeñas ciudades de provincia estaban desabastecidas lo que significaba que no tenían dinero.

Moneda de necesidad

Se cree que los primeros tokens privados, con el valor de un penique, se fabricaron en la pequeña población de Lancashire. Se sabe poco de esta emisión. Se hicieron para el Coronel Charles Mordaunt, que poseía un molino en Halsall, cerca deSo

uthport, ahora desparecido.

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Mathew Boulton

En los archivos de la ciudad de Birmimgham hay una carta de John Moon, Superintendente del molino de Halsall a Mr. Boulton (un industrial, y diseñador de maquinaria, que poseía forjas, entre otras empresas), fechada en diciembre de 1783, pidiendole moldes y diseños.
En 1787 la Parys Mining Company, que explotaba minas de cobre, tomó una decisión. Tenían el cobre, y acceso a prensas de acuñación. Ubicados en Anglesey, Wales, estaban fuera de los circuitos generales de la economía. Hacía falta moneda de valor pequeño, tenían los medios, así que lo hicieron. Fabricaron piezas de un penique y medio penique, con los pesos correctos, y diseños de cuño agradables, con una leyenda reconociendo el valor concedido a las piezas, y que presentando esas monedas se pagaría al portador con fondos reales. Dichas piezas fueron aceptadas ampliamente por los trabajadores, y por los comerciantes. Ayudaban a poner en marcha el sistema económico, estimulaban el consumo, motor de la economía.
Además se produjo otro efecto. Al hacerse la piezas con cobre, comienza a despegar la demanda de este metal a las minas, para hacer los cóspeles de las monedas.
Sin embargo seguía habiendo mucha moneda falsa. De hecho, el señor Boulton, que había diseñando unos artilugios que permitían acuñar 650 monedas por minuto, con características dificiles de falsificar, con cantos sobresalientes, y letras incusas que hacían dificil su reproduccion, solicitaba al gobierno que le permitiera acuñar moneda para atajar las falsificaciones, y para poner en el mercado moneda “buena”.
Pero el rey no le habilitó para fabricar oficialmente moneda inglesa, así que se limitó a hacerlo para las colonias, la compañía del Este de India, Sierra Leona y Rusia. Corria el año 1790, y Pitt, primer ministro, pospuso una nueva acuñación, con lo que las piezas que se hacían provenían de los fabricantes oficiosos que intentaban por todos los medios hacer espionaje industrial a las empresas de Boulton para producir monedas de esa calidad, y cantidad, sin conseguirlo.
Mientras tanto se seguían fabricando tokens. El 95% eran de valor facial ½ penique. Entre las piezas que se fabricaron hay algunas de increible belleza, porque artistas de todas partes se acercaban a las fabricas de tokens para ofrecer sus servicios de grabadores. En algunos lugares los motivos de los tokens se aprovechaban para hacer publicidad, de un comercio, una zona, una ideología…

Masonería

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James Sketchley era un hermano masón, que en 1794 encargó la fabricación de un token privado. Es de cobre y lleva la leyenda “24 Nov 1790 Principe de Gales elegido Gran Masón”. Este era Jorge Augusto Federico, que sería conocido como Jorge IV. Mide unos 28 mm. y pesa 9 g. Su valor es de ½ penny. Se conoce como token Sketchley.
En el anverso aparece un querubin alado en un triangulo rodeado por las palabras “sabiduría, fuerza, belleza”, consideradas por los masones las principales habilidades para combatir la hipocresía, la ignorancia, y la maldad. Como leyenda aparecen las palabras SIT LUX ET LUX FUIT. Dentro del triangulo está la escuadra y el compás, así como la G del Gran Arquitecto del universo, de la que salen unos rayos continuos alternando con otros de lineas y puntos que iluminan el triángulo.
En el reverso el escudo de armas del principe, flanqueado por unos castores. En la parte superior, un pájaro con la cabeza debajo de la O de of , sobre la cresta de otro, que está por enciman una esfera terrestre.
Abjo aparecen las palabras amor, honor y justicia en una cinta. En el canto (está estropeado) aparece la leyenda MASONIC HALFPENNY TOKEN MDCCXCIV. X. X. X.

Princesa de Gales

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Anverso. Imagen de una joven con la leyenda, Princesa de Gales.
Reverso: Plumas de avestruz (cuya historia se remonta a la Guerra de los Cien Años, en una batalla en la que un luchador ciego demostró valor apreciado por su enemigo, el conociddo Principe Negro, adoptando este el blasón de las plumas en su honor), saliendo de una corona por encima de un portcullis (puerta levadiza, escudo de armas de los Beaufort, y del primer rey Tudor, Enrique VII). En la leyenda, “al Cesar lo que es del césar”.
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IRLANDA HALF PENNY 1792 CAMAC RYAN & CAMAC DUBLIN COPPER TOKEN. Figura de Hibernia sentada a izquierda. Incorporada por el parlamento en 1792.
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Token de 1/2 Penny. Cu. 1795. Lancashire (Liverpool). Reverso. Barco a derecha. Debajo hojas de roble. Anverso. Busto de Earl Howe. El glorioso primero de junio. “[…] el 1 de junio de 1794, la flota británica acortó distancias rápidamente con los franceses, que casi se habían escabullido en la noche, y formó en paralelo a su linea. Fue entonces cuando Lord Howe decidió que cada buque rompiese simultáneamente la línea para lanzarse hacia su contraparte en la formación francesa[…]”

Como había mucha variedad de motivos, no solo sirvieron para dinamizar la economía, sino que crearon un ávido mercado de coleccionistas, puesto que había muchas variedades de tipos.
En 1797, cuando la crisis monetaria y económica estaba en un punto muy acuciante, el Gobierno aprobó un plan para emitir grandes cantidades de monedas de cobre, y Boulton fue llamado a Londres el 3 de marzo de 1797, informándole del plan del Gobierno. Cuatro días más tarde, Boulton asistió a una reunión del Consejo Privado, y se le otorgó un contrato al final del mes, de acuerdo con una proclama del 26 de julio de 1797. Las monedas de un centavo y dos centavos debían pesar una y dos onzas respectivamente. Eran monedas oficiales.
Se han producido tokens en años posteriores, y con factura mejor, y con motivos bellos. Pero el verdadero inicio de su fabricación fue una cuestión de necesidad de las personas , para comerciar, y una mala política económica que no supo ver el problema a tiempo, y cuando lo vio, ya era tarde.

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