Un árbol genealógico un poco endiablado

agripina
Agripina la Mayor

Augusto tuvo una única hija biológica, que era Julia La Mayor. Julia La Mayor casó con Agripa, y tuvo entre otros hijos, a Agripina la Mayor. A la muerte de Agripa, Julia La Mayor casó con Tiberio, que a su vez había estado casado con Vipsania Agripina, hermana de padre de Agripina la Mayor. Por tanto, Agripina la Mayor era hijastra de Tiberio, además de ser nieta de Augusto. Como Augusto no tuvo hijos varones, adoptó al hijo de su esposa Livia,de la gens Claudia, Tiberio, que al fin fue emperador romano. A su vez, Tiberio adoptó a Germánico a la muerte de su padre, por consejo de Augusto. Agripina La Mayor se casó con Germánico. Por tanto, Germánico era descendiente por adopción de Augusto y Agripina La Mayor era nieta de Augusto. Además Germánico era sobrino de Tiberio, porque era hijo de su hermanastro Druso.

Una vida noble

Agripina fue educada en la convicción de haber nacido para el poder. Al fin y al cabo era ella la que llevaba la gens Iulia, del emperador Augusto. Durante su infancia y adolescencia vivió en una corte dividida entre los bandos que se disputaban la sucesión de Augusto, que carecía de descendencia masculina directa.
Por un lado estaba Julia La Mayor, que favorecía a sus propios hijos, entre ellos Agripina. Por el otro, Livia, la esposa de Augusto, que buscaba colocar al hijo que tuvo de un matrimonio anterior, Tiberio.
Fue Livia quien finalmente ganó la partida, cuando Augusto adoptó a su hijo Tiberio haciendo que éste, a su vez, adoptara a su sobrino Germánico como hijo y heredero. Un año después de esta doble adopción, Augusto buscó la reconciliación entre ambos bandos uniendo a Germánico con su nieta Agripina.
Agripina dio nueve hijos a su marido, de los que sobrevivieron seis, entre ellos el futuro emperador Calígula, y la famosa Agripina La Menor, madre de Nerón.

¡Qué genio!

Debido, entre otras cosas a que Agripina era la nieta de Augusto, y que Germánico y ella llevaban un matrimonio ejemplar al estilo romano, eran muy populares entre la gente. Además, y por el hecho de que Agripina acompañaba a su marido a todas las campañas militares, también despertaban admiración entre los soldados.

germanico
Germánico

El historiador Tácito recoge en sus escritos una serie de actuaciones de Agripina en el ejército y en política, algo insólito para una mujer en aquella época.
El poder de Agripina La Mayor llegó a ser tan importante que fue caracterizado por el propio Tácito como “despotismo masculino”. Acompañaba a su marido y se presentaba ante las tropas como descendiente del Divino Augusto y esposa del Gran General Germánico.
Estableció una colonia de veteranos en Germania, recibió con Claudio (su cuñado) los estandartes romanos en homenaje a la familia del que conquistó Britania.
Mientras Germánico cumplía misiones en nombre de Augusto, Agripina compañó a su marido en las campañas que éste comandó en Germania, y fue así como justo después de la muerte de Augusto (14 dc) se produjo su intervención providencial que salvó a las legiones de una humillante retirada frente a los germanos.
En el año 15 d.C., corrió el rumor entre las guarniciones romanas en la frontera del Rin de que una expedición en territorio bárbaro había sido derrotada por los germanos y que éstos se disponían a invadir la Galia. La noticia de la derrota era falsa, pero los legionarios se disusieron a cortar el puente que unía ambas orillas del río para ponerse a salvo. Intervino entonces Agripina, ante la ausencia de Germánico, que estaba en otra misión, demostrando «un ánimo gigante», según el historiador Tácito impidiendo que se cortara el puente y, «tomando sobre sí las responsabilidades de un general», recibió a los soldados que regresaban «a pie firme a la entrada del puente y les dirigió alabanzas y palabras».
Seguía escribiendo Tácito que al emperador Tiberio «no le parecían naturales aquellos cuidados, ni que buscara ganarse los ánimos de los soldados contra los extranjeros. Nada les quedaba a los generales –decía– una vez que una mujer revistaba a las tropas, se acercaba a las enseñas, intentaba liberalidades». Por una vez, la opinión del emperador Tiberio coincidía con la del historiador Tácito: que una mujer tomara en sus manos el mando de las legiones no sólo era antinatural, sino que también iba en contra del carácter masculino de la política romana.

La desgracia

La popularidad de este matrimonio seguía creciendo. Pero Tiberio no era ajeno al peligro de esa fama. En el año 18 d.C., Tiberio envió a Germánico a una misión en Siria, en la que le acompañaron Agripina y sus hijos. Con el propósito de controlar a su sobrino, el emperador envió con él a su amigo Cneo Calpurnio Pisón, gobernador de Siria. Livia, por su parte, dio instrucciones secretas a la esposa de Pisón, Plancina, para que se enfrentara a Agripina y le parara los pies en el caso de que ésta fuera demasiado lejos. Enseguida estalló el enfrentamiento entre ambas, y de ellas se trasladó a los maridos.

tiberio
Tiberio

Cuando Pisón criticó a Germánico públicamente por la presencia de Agripina en las paradas militares, el comandante lo expulsó de Siria junto a su mujer. Al año siguiente, Germánico hizo un viaje a Egipto y durante el regreso falleció repentinamente en Antioquía. Existe la posibilidad de que muriera de disentería, pero el propio Germánico, en su lecho de muerte, señaló a Pisón y su esposa como culpables de su envenenamiento.
Agripina y sus hijos volvieron a Roma por mar, llevando consigo las cenizas de Germánico. A su llegada a Roma, el pueblo tomó partido inmediatamente por Agripina, clamando venganza contra Pisón. El hecho de que ni Tiberio ni Livia asistieran a las honras fúnebres del heredero al trono imperial no hizo sino confirmar las sospechas en torno al envenenamiento. Hubo incluso un conato de revolución en Roma que sólo pudo ser frenado por la actitud resuelta de Livia y por la intervención de la guardia pretoriana.
Tiberio abandonó a Pisón a su suerte, siendo acusado de conspiración y empujado al suicidio (el día de la resolución senatorial fue hallado con la garganta cortada y una espada en su mano). Su esposa fue exonerada por intecesión de Livia Drusila.
Esto fue la confirmación, para Agripina y el pueblo romano, de que había sido la propia Livia la que había ordenado el envenenamiento de su marido.
A partir de este momento la relación entre Agripina y Tiberio quedó muy maltrecha. Agripina deseaba que su hijo Nerón César fuera nombrado heredero de Tiberio, pero Sejano, el valido del emperador, se oponía y la octogenaria Livia sostenía al nieto directo de Tiberio, el aún niño Druso Gemelo. Sejano, en particular, urdió toda clase de intrigas contra su rival. Habiéndola convencido de que el emperador la quería envenenar, en una ocasión ella rechazó comer una manzana que aquel le ofrecía desde su mesa, por lo que Tiberio se quejó de que lo considerase un envenenador. Según Suetonio, todo era un plan concertado entre el emperador y su ministro para que Agripina cometiera un error y justificar su eliminación.

Destierro y muerte

Finalmente, en el año 29 Tiberio acusó a Agripina de orgullo impropio ante el Senado y a su hijo Nerón (Nerón Julio César Germánico), de homosexualidad. El Senado, dominado por la facción de Agripina, rechazó las acusaciones como invenciones de Sejano (consejero de confianza de Tiberio), pero Tiberio reaccionó reclamando el juicio para sí y condenó a ambos reos al destierro en la isla Pandataria, la misma a la que fue desterrada Julia, la madre de Agripina. En el año 30 Tiberio acusó de conspiración a su otro hijo, Druso, que murió en la cárcel, de hambre, en el 33.
En su destierro, Agripina continuó acusando a Tiberio de estar detrás del asesinato de su marido, palabras que le valieron la pérdida de un ojo después de un fuerte golpe propiciado por un centurión. Entonces Agripina tomó una dura decisión. A pesar de que Tiberio ordenó que se la alimentase a la fuerza, la mujer del general decidió dejarse morir de hambre. Murió el mismo año que su hijo Druso.
A Agripina le sobrevivieron sus hijos Agripina La Menor, Calígula, Drusila y Julia Livila.
Calígula fue emperador, y Agripina la Menor fue madre de Nerón, otro emperador. Pero esto es otra historia.

La moneda

027-83

Anverso: AGRIPPINA•M(arci)•F(ilius)•MAT(er)•C(aius)•CAESARIS•AVGVSTI. Agripina, hija de Marco (Agripa) Madre de Cayo César Augusto (Calígula). Busto a derecha, con tirabuzón por el cuello.

Reverso: S•P•Q•R en campo, MEMORIAE AGRIPPINAE, en memoria de Agripina, en dos lineas; Carpentum conducido por dos mulas hacia la izquierda. La cubierta del Carpentum está soportada por cuatro figuras en las esquinas, y sus lados están adornados.

caligula
Calígula

Calígula trajo las cenizas de su madre a Roma en el 37. Celebró la memoria de su madre, padre y hermanos muertos por Tiberio con una serie de monedas. El sestercio se reservó para la memoria de su madre. No aparece SC, pero aparece en su lugar SPQR (Senatus PopulusQue Romanus)

El Carpentum

carpentumEra un carro de dos ruedas tirado por dos mulas. En casos raros, por caballos. Tenía capacidad para dos personas, y el cochero. En la época de Agripina La Mayor solo las vestales y varones dedicados al culto podían utilizar estos vehículos. Posteriormente, Mesalina, esposa del emperador Tiberio Claudio, y Agripina la Menor, la madre de Lucio Domicio Nerón, consiguieron autorización para ir al Capitolio en este tipo de carruajes; Buscaron lo singular y provocativo en este carruaje, que además tenía los antecedentes de portar las cenizas de la madre del emperador Cayo Julio César Augusto Germánico, más conocido como ‘Calígula’.
En la construcción de esos carruajes se empleban bronces, plata e incluso oro, estando talladas sus maderas y cincelados bellamente los metales, sobresaliendo en ocasiones las columnas virtuosamente trabajadas que soportaban el techo de estos lujosos carros, como las cariátides que aparecen en el carpento de la moneda conmemorativa en honor a la madre de Calígula, Agripina, que el emperador mandó acuñar. Los paneles del vehículo se encontraban tallados totalmente, mostrando la urna funeraria, flanqueada por las cuatro columnas y con un techo arqueado, como el frontal del carruaje.

Bibliografía:

National Geographic
Mujeres en la Historia
Las emperatrices romanas: sueños de púrpura y poder oculto. M José Hidalgo de la Vega.
El caballo en la Historia
Museo del Retrato. Retratos idealizados.
Anuncios